Red de liturgia

CLAI - Consejo Latinoamericano de Iglesias

Inicio | Quiénes somos | Únete | Enlaces | Contacto

24 de abril de 2009

¿QUIÉN LAVÓ LOS PIES DE JESÚS?

Autor/es: Noemí T. de Pére

Visto: 3958 veces

NADIE. Ni Pedro, el apóstol impulsivo que se adelantaba a todo y a todos. Tampoco lo hizo Andrés, su hermano, tal vez el primero en acercarse a Jesús en el comienzo de Su ministerio.

Ni Jacobo ni Juan, su hermano el discípulo amado, que recostaba su cabeza en el pecho del Señor y le confiaba sus íntimos secretos.

Ni Mateo, el publicano perdonado y ennoblecido. Ni Tomás, tan pronto a dudar de su Maestro. Ni Felipe, quien fue testigo del poder sobrenatural del Señor desde su primer encuentro.

Ni siquiera lo hizo Judas Iscariote, para intentar huir de la mirada de Jesús y así esconder de alguna manera, al agacharse, sus terribles pensamientos de traición y entrega del Señor.

Tampoco nadie, al comienzo de la escena, había intentado quitarle el lebrillo y la toalla de las manos diciendo:¡No, Señor, déjame a mí! Todos contemplaron el accionar del Señor confusos, tal vez avergonzados, pero ni uno hizo un solo gesto para revertir la situación.

¡Cómo iban ellos a lavar los pies de sus compañeros, si no hacía mucho estaban peleando y discutiendo sobre quien sería el mayor en el reino de los cielos ¡

¡Acaso no se disputaban los lugares a la derecha y la izquierda del trono de Cristo, cuando El instalara Su reino con toda Su Gloria!

No estaban preparados espiritualmente para humillarse y adoptar la actitud de un esclavo. En la arrogancia de sus pensamientos se veían a si mismos como autoridades y no como siervos.

Y Cristo, entonces, se despoja de su manto, símbolo de dignidad y autoridad- así como para venir a este mundo a cumplir Su Obra de redención, se había despojado de sus atributos y glorias celestiales- y, humildemente arrodillado, comienza a lavar los pies de sus discípulos: Pedro, Jacobo, Mateo, Juan, Tomás, Felipe, Judas el zelote, Bartolomé, el otro Jacobo, Andrés, Simón el cananita…y aún a Judas, el traidor.

Ya están todos con sus pies limpios, refrescados, cómodamente reclinados terminando su celebración de la Pascua.

Queda sólo Jesús, con Sus pies sucios del camino polvoriento, con las marcas de las sandalias en ellos y sintiendo el cansancio de las millas recorridas. Con el dolor en el corazón de que ni siquiera en ese momento tan especial, alguno de sus discípulos le hiciera esa pequeña manifestación de cariño.

Y así, al terminar la Cena, esos pies benditos se encaminan hacia Su propio Calvario.

¡Cristo, mi Cristo! Nadie lavó Tus pies doloridos y sudorosos! Nadie refrescó Tu piel
agrietada por el polvo del camino. Así como nadie libró Tu alma de la suciedad de mi pecado. Nadie pudo ayudarte cuando en la cruz, lavaste la magnitud de mis culpas…

¡Cristo, mi Cristo! Ayúdame a seguir Tu ejemplo de humildad, de entrega, de morir a Ti mismo para poder darme vida. Ayúdame a bajar mi cabeza, a doblegar mi soberbia, a pisotear mi orgullo. Dame el lebrillo y la toalla y ese corazón enorme, inmenso de amor para que yo pueda seguir Tu ejemplo de abnegación y servicio.



“PORQUE EJEMPLO OS HE DADO, PARA QUE COMO YO HE HECHO, VOSOTROS TAMBIÉN HAGÁIS.” Juan 13:15

Share

Palabras relacionadas

cristo, nadie, pies, señor, así

Atras