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14 de julio de 2009

Dinámica para recordar el encuentro con Cristo

Autor/es: Juan Gattinoni

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Dinámica para un momento de recuerdo del Encuentro personal con Cristo

 

R: Lectura: Juan 21. 24-25

 

-          Se escucha la Canción: (afroamericano)

 

Were you there when they crucified my Lord?

Oh sometimes it causes me to tremble, tremble, tremble.

Were you there when they crucified my Lord?

 

Y, pisando la canción, se lee la traducción:

¿Estabas allí cuando crucificaron a mi Señor?

Oh, a veces me hace temblar, temblar, temblar.

¿Estabas allí cuando crucificaron a mi Señor?

 

Se Afirma: “Somos testigos de nuestro propio encuentro con Jesús”

¿Cómo sucedió contigo? A otros les pasó así:

 

( Se definen distintos personajes para tipificar las distintas formas de conversión y encuentro personal con Jesucristo. Una persona “actúa” cuatro frases, luego se arrodilla en el altar.)

 

Pedro

“Fue Andrés el que me buscó, me invitó, insistió no sé cuántas veces para que te siguiéramos.... Yo creí que con todos los años y con todas las cosas que pasamos juntos, te conocía y te seguía. Pero no... cuando me preguntaron si era de los tuyos, les dije que no... tres veces les dije que no.

¿Sabés cuándo fue? Sabés cuando me di cuenta lo que eras para mi?... Cuando me preguntaste si te amaba... si te amaba más que ellos...”

 

Pablo

“Pensar que yo te perseguía. Era de aquellos que desde la vereda de enfrente levantaba el dedito acusador.... Creía que las sabía todas... por los maestros, la experiencia y tantas cosas.

¡Me tuviste que dejar CIEGO para que entendiera!  ¿Te das cuenta? Estaba ciego, pero me dejaste ciego para que entienda.

¡¿Cómo no entender entonces?! ¿Cómo no explicarle a todo el mundo que yo soy el primer pecador, y que por más males que te quise hacer, me salvaste por tu gracia, por tu amor?

Desde que me devolviste el ver, no dejo de decir que... nada, ni lo alto, ni lo profundo, ni tribulaciones, ni la propia muerte, nada... nada nos puede apartar de tu amor.”

 

La mujer samaritana

“Cuando te conocí en el pozo de agua, creí que eras uno más... Uno más de esos maestros (con sorna), y encima me parecías soberbio....  Todavía no entiendo muy bien, cómo era que no sólo conocías toda mi historia, si no además sabías que estaba cansada de toda mi historia. ¿Cómo sabías que tenía sed de vivir?

Yo sabía que iba a venir el Mesías, pero nunca pensé que te iba a encontrar cara a cara, pidiéndome agua. Desde ese día, con esa agua que fue bálsamo de vida para mí, no hago otra cosa que tratar de llevar a mi gente a tu fuente de agua viva”

 

Zaqueo

“Era la guita lo que me interesaba, Señor” Realmente, quería más guita. No, la gente no me importaba... yo no sabía si estaba bien o estaba mal. Yo quería guita. Es más había calculado que con unos años más de ganancia, les hacía pito catalán a los romanos y vivía como un rey. Era la guita, nomás, era la guita....

Ese día pasabas. Todos decían que eras alguien importante, un tipo especial. Y a mi justo se me ocurre subir a la higuera... ¡y me miraste a los ojos! ¿Te das cuenta...? A LOS OJOS...  Creo que desde que nací que no me miraban a los ojos (quien va a pensar que detrás del que cobra hay una persona).

Tu mirada lo hizo todo... si, yo cambié, pero tu mirado lo hizo todo...”

 

La mujer adúltera

“Yo quería decirles: ¡Uds. hacen lo mismo! Uds. hacen lo mismo pero la ley los defiende. A nosotras no nos defiende nadie. Esa mañana se vinieron enfurecidos, tenían cientos de piedras... y pasó eso... pasó que estabas allí... precisamente cuando me iban a matar, cuando buscaban un sí, mátenla... Estabas allí, tranquilo y yo temblando como una hoja.

Creo que no escuché lo que dijiste mientras escribías en la tierra. Pero después, como una brisa fresca, escuché que me decías: Mujer ¿dónde están los que te condenan?

Y me perdonaste... me defendiste y me perdonaste... (se va yendo) me defendiste y me perdonaste (bssss)

 

Centurión

“Sigo pensando que no soy digno de que entres en mi casa. Sigo pensando que con una palabra tuya es suficiente. Soy un centurión, y fui educado en la disciplina, por lo tanto creo, creo firmemente.

Pero necesito, Señor, que digas tu palabra, necesito que me digas cuál es la misión, qué tengo que hacer. No busco sutilezas, ni cuestiones raras. Necesito tener las cosas claras y  entonces: creo!

No soy de los que quieren molestarte con mis pedidos. Sé que necesito muchas cosas, como aquel día cuando sanaste a mi siervo. Pero más que eso necesito tu palabra, tu voluntad, tu dirección, tu luz.”

 

Se puede cantar: “Oh, deja que el Señor te envuelva” (Mil voces N° 190) y luego de que se canta la primera estrofa

 Guía invita a pasar ante la cruz grande, arrodillarse, recordar la propia conversión o experiencia personal con Cristo, agradecerle por la obra que hizo en uno y prometerle al Señor ser testigo de esa experiencia.

 

A continuación invitar a que si alguno todavía no ha tenido este encuentro con Jesucristo, puede acercarse a la cruz para que se produzca en ese momento.

(Mientras la gente se acerca se sigue cantando)

 

-          Canto: No nos iluminó para dejarnos regresar

(Como para sellar la promesa hecha)

La gente retorna a sus lugares

 

L: Credo apostólico (todos juntos)

Creo en Dios todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, y en Jesucristo su único hijo y Señor nuestro, que fue concebido del Espíritu Santo, nació de la Virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, ascendió al cielo y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso, de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia universal, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección del cuerpo y la vida perdurable. Amén

 

 

Juan Gattinoni

julio 2009

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